El Restaurante Alboka se encuentra en Gros, un animado barrio de Donosti con una amplia oferta turística. La playa de la Zurriola, el Jazzaldi o el Festival Internacional de Cine de San Sebastián son algunos de los muchos eventos envuelven al barrio.

El equipo está compuesto por tres socios: David Lafuente Ventura, Ignacio González Hurtado y Endika Dos Santos Corral. A pesar de sus distintos orígenes, coincidieron en el restaurante Misura, situado en Donostia y el cual planteaba una filosofía y concepto que ha inspirado en gran medida el proyecto ALBOKA.
ENTREVISTA
¿Cuáles son las principales dificultades que habéis encontrado para gestar este negocio?
Los principales obstáculos los hemos encontrado en los impuestos, la financiación y trámites burocráticos. Estos factores generan un entorno hostil que desalienta a potenciales emprendedores a lanzar sus proyectos. Creemos que se debería fomentar y facilitar más el emprendimiento de verdad, dotando de más subvenciones, beneficios fiscales, acceso a formación, etc… Hemos visto cómo se apoya más al funcionariado que al emprendedor en este país, cosa la cual nos ha hecho sentir decepcionados.
¿Quién va a ser el público objetivo del Alboka?
El público objetivo al que se orienta el proyecto, en su mayoría, son parejas y grupos reducidos. Principalmente orientado aun cliente nacional de entre 30 y 50 años, pero por supuesto, sin olvidar al turista. El Alboka va dirigido a aquellas personas con inquietudes gastronómicas, y sobre todo a aquellas con una preocupación por el origen del producto y con una concienciación por una alimentación equilibrada y sana. A su vez hacen uso de las tecnologías y RRSS de manera cotidiana, con gran presencia online.
¿por qué le habéis puesto este nombre?
El nombre del restaurante es ALBOKA porque desde el principio queríamos que fuera un nombre vasco ya que nos encontramos en Gipuzkoa y apoyamos la conservación del Euskera como lengua antigua. Teníamos claro que debía ser un nombre corto, fácil de recordar y pronunciar por lo que éste reunía los tres requisitos principales.
Según su origen etimológico, antiguamente era un instrumento formado por dos cuernos de novillos, el cual suena parecido a una gaita y en la actualidad solo se sigue utilizando en el País Vasco. Quién toca y utiliza la alboka se le llama albokari, y, junto al son de la alboka, como acompañamiento, han estado el koblakaria y el pandero jotzaile , cantando las coplas siempre en euskara para así acompañar festividades y celebraciones.
A los tres nos gusta la música, los instrumentos, las celebraciones y estar acompañados de nuestra gente lo cual nos da una satisfacción y felicidad plena. Ambos sentimientos los cuales queremos generar en nuestros clientes. Aún así como siempre premia la transparencia el principal motivo de la elección del nombre son las tres premisas mencionadas en el primer párrafo, ya que si no se cumplieran alguna de ellas no lo hubiéramos elegido.
Contadnos más sobre la sostenibilidad y el producto local:
Alboka es un sitio donde no hay sabores ni ingredientes foráneos: todo es de origen nacional, y más en concreto local. Apostamos por lo cercano ya que creemos que hay suficiente abundancia y calidad. Desde la comida hasta la bebida es de aquí cerquita, también los sabores son reconocibles y los ingredientes.
En cuanto a los proveedores, intentamos que todos sean amigos y familiares, sabes sus nombres. Al saber a quién compras y de dónde viene el producto, hace y crea una comunidad en unos tiempos en los que las conexiones personales se diluyen y solo hay grandes empresas. Apoyamos a los pequeños productores, de la índole que sea, creemos en sus productos y filosofía!
